Valorar las apuestas es de suma importancia en el Texas Hold’em No-Limit, ya que esto determinará nuestra tasa de ganancia. El tamaño de la apuesta se relacionará, obviamente, con nuestra mano, pero también con el tamaño del pot, entre otras variables. Hacer una apuesta de valor es, básicamente, sacar el mayor rédito posible a nuestra mano, cualquiera que sea. Lo que queremos conseguir es que nuestro oponente pague nuestra apuesta. Por eso no es fácil determinar el valor exacto, ya que depende de su rango de igualación.
Las apuestas de valor se hacen, por lo general, cuando tenemos manos fuertes, que pueden ser la mejor mano de la mesa. Esta apuesta debería ser del tamaño de la apuesta más grande y permitir, a la vez, que nuestro oponente la iguale, suponiendo que tenga la 2ª mano más fuerte de la mesa. Puede suceder, también, que nuestro oponente no tenga una buena mano, pero es de aquellos jugadores que resisten hasta el final y no abandonan.
Hacer una apuesta demasiado pequeña con una mano fuerte es uno de los errores más habituales entre los jugadores principiantes. Esto sucede porque, en general, temen ahuyentar a los oponentes o delatar su juego. Pero desperdiciar una buena mano con una apuesta baja es un error mayor. Las apuestas bajas son una buena opción cuando nuestra mano no es ganadora. En ese caso es probable que nuestra apuesta sea igualada por otros jugadores con mejores manos que la nuestra.
Tenemos, también, las apuestas de protección de mano, que son las que hacemos cuando tenemos una mano fuerte y queremos obligar a nuestro rival, que no tiene buenas pot odds, a igualar. La cantidad a apostar debería darle a él las suficientes pot odds como para continuar en la mano. Si iguala, en el turn deberíamos volver a reducir sus probabilidades, haciendo una apuesta todavía más alta.
Por último, si estamos faroleando, nuestra apuesta debería ser una cantidad tal que lográramos que nuestro oponente iguale menos del 50% de las veces. Cuanto más alta la apuesta, menos veces igualarán. Si nos quedamos a mitad de camino, muchas veces nos encontraremos que nos igualan con manos débiles. Y, en el caso del farol, eso es peligroso, porque no podemos sostener la jugada.
La valoración de la apuesta tiene, a veces, más de intuición que de ciencia cierta, y resulta pasible de ser modificada por diversos factores, incluyendo el estilo de juego de nuestro oponente. Pero una valoración correcta aumentará nuestras ganancias, por lo que vale la pena detenerse a analizar la situación en cada mano.

Extra:
Nota general:


