Poker Online

¿Por qué la gente juega al poker?

Hay muchos motivos por los cuales la gente elige jugar poker. Es tan importante entnder los motivos de los demás para jugar al poker (ya que a ellos nos enfrentaremos en las mesas), como los nuestros, ya que de ello (entre otros factores) dependerá en parte nuestro desarrollo como jugadores.

¿Cuál es tu tipo de juego?

Uno de los conceptos más importantes que debemos incorporar como jugadores de poker es que la correcta elección del tipo de juego va a ayudarnos a maximizar nuestras ganancias. Esto es sumamente sencillo: basta con descubrir cuál es el tipo de juego que jugamos mejor, y saber por qué lo hacemos mejor que en otros. Dado que el poker ganador se basa en tener habilidades en determinadas áreas del juego, deberíamos averiguar por qué ganamos, para explotar esa habilidad al máximo.

Eliminar las debilidades

¿Qué hace falta para ser un gran jugador de poker? No sólo un jugador ganador, sino un gran jugador. Además de tener talento (que no es igual en todos los jugadores), hay que tener varias otras cosas. Y esto es particularmente cierto en los juegos full ring de Texas Hold’em. Tener una sola gran habilidad no nos permitirá llegar muy lejos en el poker. Hace falta reunir varias habilidades diferentes, que sean útiles en distintas situaciones.

Los tells en el poker online

Los tells son el lenguaje corporal del poker, aunque no se trata sólo de lenguaje corporal. En el poker online, por ejemplo, no son las señales corporales las que delatan el juego, sino las acciones, las conductas del jugador. Los tells son una forma no consciente e inadvertida de enviar información. Para ello no se necesita hacerlo a través del cuerpo.

Agresividad en el poker online

El poker online se ha vuelto mucho más agresivo que en los primeros tiempos de su existencia. Por un lado eso es muy bueno, ya que el poker agresivo siempre es mejor, desde el punto de vista estratégico, que el poker pasivo. Y esto sucede no sólo en los torneos sino también en los juegos full ring. Como en todo, los extremos nunca son buenos: la agresividad desmedida es perjudicial, especialmente cuando jugamos contra rivales muy habilidosos. La agresividad sirve contra jugadores débiles y/o conservadores e incluso contra maníacos.

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