Si queremos ser buenos jugadores de poker es fundamental que aprendamos a variar nuestro juego. No basta con haber encontrado la forma de resolver una situación determinada, debemos tener varias aproximaciones diferentes para la misma situación. Esto es porque, si jugamos habitualmente con los mismos rivales, en un tiempo serán capaces de predecir exactamente qué haremos en cada situación y ese sería el fin de nuestra estrategia.