Torneos freeroll hay de todos los tipos: pueden ser promocionales o clasificatorios, para principiantes o avanzados. Son populares y generalmente atraen nuevos jugadores que desean comenzar a armar su bankroll y adquirir experiencia en el juego. Los jugadores experimentados opinan que los freerolls tienen poco que ver con los torneos de pago, ya que la inexperiencia de los jugadores hace que se tornen impredecibles.
Aunque el freeroll no tiene ningún costo financiero, sí puede tener un costo emocional, especialmente para aquellos que nos están acostumbrados a los bruscos vaivenes que suelen producirse en este tipo de torneos. Es probable, por ejemplo, ver muchos all-in pre-flop. Si nos detenemos a pensarlo, estos jugadores se están jugando todas sus fichas en 2 cartas (literalmente). Y, muchas, muchas veces, lo harán con 2 cartas malas.
El juego siempre es más “salvaje” que en los torneos de pago. Los jugadores llegan hasta el river con manos menos que mediocres. Para un jugador más experimentado, puede ser todo un golpe emocional ver que una mano mediana es batida en la última calle por un golpe de suerte de un adversario que juega decididamente mal. Además de un golpe financiero, porque le costará fichas innecesarias.
Este tipo de situaciones constantes provoca inestabilidad emocional en muchos jugadores, lo que lleva, además a jugar peor de lo que lo harían en torneos de pago, y por debajo de su nivel. Por eso hay jugadores que deciden no hacer su mejor esfuerzo cuando juegan este tipo de torneos, y prefieren jugar en forma relajada.
Si queremos jugar freerolls, lo mejor que podemos hacer es preparar nuestra mente y emociones. No suponer anticipadamente que ganaremos si jugamos bien, ni siquiera teniendo buenas cartas. Si logramos jugar aceptablemente nuestras buenas manos, llegaremos al final del torneo. Siempre aprovecharemos la posición y jugaremos en forma conservadora. Esto nos dará confianza y seguridad.
Los freerolls pueden ser divertidos y también rentables, si jugamos bien y tenemos, además, algo de suerte. Pero no controlar nuestras emociones puede ser devastador. Para obtener buenos resultados, lo mejor es adoptar una actitud relajada emocionalmente, y conservadora desde el punto de vista estratégico.




