Muchas veces nos toparemos en las mesas de poker con jugadores que creen que saben todo acerca de este juego, y pasan toda la partida criticando, analizando y dando cátedra. Más allá de la molestia que puedan llegar a ser, lo mejor de esta situación es que podemos aprovecharnos de la debilidad de quienes creen que todo lo saben.
Uno de los motivos por los cuales nadie sabe todo acerca del poker es que, aunque hay normas estratégicas básicas en el juego, hay muchas maneras de jugar y llevar a cabo una estrategia. Por eso es importante tener una mente abierta y no asumir que hemos encontrado el modo definitivo y mejor de hacer las cosas.
Por supuesto, esto no significa que debemos comenzar a improvisar y experimentar en cada partida, sino que, más allá de la confianza que podamos tenernos, es bueno analizar si lo que hemos hecho podía ser hecho de otro modo. Incluso si nuestra jugada fue exitosa. Como dijimos, hay más de una forma de conseguir el mismo resultado.
Si vamos al caso del Texas Hold’em, sabemos que, a partir de cierto nivel de juego, hay una gran variedad de manos iniciales que vale la pena jugar. No sólo jugaremos las manos que tienen un valor esperado positivo, porque esto determinará la estrategia de nuestros rivales en nuestra contra. Si ampliamos el rango de manos iniciales es muy posible que ampliemos el porcentaje positivo de EV, incluso si nuestra mano añadida tiene un EV negativo.
Tampoco significa que comenzaremos a jugar cualquier mano inicial, sino que salir de nuestros esquemas habituales de razonamiento puede ser beneficioso para nuestro juego, ya sea que hagamos una jugada audaz por única vez, o que decidamos un gran cambio estratégico general.
Recordemos que cada decisión que tomamos, significa una que no tomamos (y que podía ser igualmente buena).




