Si decidimos comenzar a jugar en las mesas de apuestas altas, hay una cosa que nunca debemos hacer: tener miedo de perder. El miedo puede llevarnos a cometer errores graves y puede destruir la mejor estrategia.
Para evitar el miedo, lo fundamental es gestionar adecuadamente nuestro bankroll. Debemos tener claro que, en ese nivel de juego, difícilmente llegaremos a perder todo nuestro dinero. Además, se supone que el bankroll es dinero que hemos destinado al juego y, como hemos dicho en otras ocasiones, deberíamos considerarlo perdido antes de comenzar a jugar, para no perder la tranquilidad si vemos que nuestro stack comienza a bajar.
Si vamos a retirarnos de la mesa cada vez que un rival ve nuestra apuesta, simplemente porque no tenemos par de Ases, entonces estamos perdidos desde el principio. A ese nivel, los jugadores más experimentados y agresivos no nos permitirán quedarnos con su dinero fácilmente, y no sólo verán nuestras apuestas, sino que tendremos que enfrentar faroles y re-subidas muy agresivas. Entonces mejor estar emocionalmente dispuestos para pasar por estas situaciones.
Todo se trata, finalmente, de equilibrio emocional, y no entrar en tilt porque, entonces sí, las pérdidas pueden ser astronómicas. Podemos optar por un juego conservador, si nos sentimos más cómodos y tranquilos, pero está claro que de ese modo tampoco conseguiremos ganancias extraordinarias, aunque minimizaremos los riesgos.
Jugadores de mesas high stakes como Tom Dwan o Phil Ivey se caracterizan por no perder jamás la calma. Juegan como si el dinero no fuera importante. Y en realidad no lo es: es dinero destinado a ir y venir. De ahí que pierdan y ganan millones, en forma alternativa, sin siquiera pestañear.
Esa misma actitud es la que debemos conseguir si queremos comenzar a jugar poker en las grandes ligas.




