conoce las reglas del poker

Estrategias del Poker

El subconsciente del jugador de poker

Imaginemos una situación: estamos en una partida No Limit Hold’em, de ciegas $5/10, contra un jugador que, lo sabemos, es poco imaginativo y extremadamente conservador. Tenemos un par medio y nuestro rival acaba de subir la apuesta. Miramos nuestras cartas, las cartas del board, a nuestro rival. Sabemos exactamente lo que deberíamos hacer: no ver apuestas con manos marginales como la que tenemos porque, a la larga, tienen un valor esperado negativo.

Pasando del poker online al poker en vivo

Acabas de conseguir tu clasificación online para un torneo de poker en vivo. Pronto estarás sentado en una mesa con otros jugadores de poker. ¿Tienes ya preparada tu estrategia? Porque debes saber que no es lo mismo jugar poker online que en vivo. Te contamos las diferencias.

Agresividad sí o no

Muchas veces nos habremos preguntado, tras haber perdido una mano, si hemos sido demasiado agresivos o, por el contrario, no presionamos lo suficiente. Anque la agresividad en el juego es muchas veces necesaria, demasiada agresividad puede traernos problemas.

Para una persona naturalmente no agresiva (en la vida), quizás resulte difícil ser agresiva en el poker. Pero se puede aprender. Hay distintos modos de hacerlo.

Ni principiante, ni profesional

Entre la absoluta ignorancia del jugador principiante, y la maestría del profesional, hay una amplia franja que es en la que nos encontramos la inmensa mayoría de los jugadores de poker. Y casi todos permaneceremos en esta franja, con distintos grados de habilidad. Ganando más o menos dinero, pero no haciendo fortunas, aunque tampoco quebrando irremediablemente.

Ganar el flop en heads-up

La partida heads-up tiene un gran encanto. Es algo parecido a una partida de ajedrez, en la que cada movimiento que hacemos tiene un impacto a corto y largo plazo a la vez. Muchos jugadores tienen algún tipo de prejuicio contra este tipo de partidas, porque creen que están más expuestos que en las partidas full ring y que pueden quedar a merced de una especie de verdugo que los esquilmará. Lo extraño de este razonamiento es: ¿por qué no vernos a nosotros mismos como el verdugo de la partida?

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