Como sabemos, hay muchos tipos de jugadores en el poker. Conservadores, agresivos, pasivos, maníacos, y múltiples combinaciones de todos los estilos. El problema que genera, o se genera a sí mismo el jugador débil y conservador, es que nunca logrará mejorar su juego si mantiene ese estilo.
Si analizamos los términos “débil conservador”, la parte “conservador” no es la que presenta el problema. Hay pocos aspectos fundamentales analizables en este tipo de jugador, pero para aclarar el concepto podemos ver algunos ejemplos. Uno refleja la falta de comprensión básica del poker; el otro refleja un comportamiento general del jugador, que tiene más que ver con su personalidad.
La primera idea se refiere a una falta de habilidad para comprender la idea de que, para ganar, a veces hace falta correr el riesgo de perder. Para ganar botes, debemos apostar nuestro dinero y, a veces, perderlo. Y esto no es importante, lo que importa es jugar de forma correcta según las matemáticas. Siempre habrá pérdidas y ganancias alternadas, es parte del juego. El hecho de que perdamos manos y manos seguidas no implica que debamos dejar de intentarlo. Esa conducta indica falta de competitividad.
Con respecto al comportamiento y personalidad del jugador débil-conservador, lo que vemos es que no toma la iniciativa, sino que simplemente reacciona ante las acciones de los otros jugadores. Esto implica que terminan combatiendo según las reglas dictadas por los adversarios.
Este tipo de jugadores se ve muy especialmente en las mesas de Omaha Hi-Lo. En Omaha los adversarios no van contra el jugador que tiene la mejor mano. Muchos jugadores principiantes tienen la idea incorrecta de que apostar primero lleva a perder el bote. Esto significa que desconocen la matemática del juego a largo plazo, y por eso juegan de este modo débil-conservador.
Un modo de dejar de ser este tipo de jugador de poker es hacernos a la idea de que si hemos tomado la iniciativa en forma correcta, en el momento correcto, y luego perdemos, es parte del juego y nos sucederá muchas veces. Intimidarnos por esto no servirá de nada, ya que, entonces, nunca llegaremos a ganar en forma efectiva.




