Una de las decisiones más importantes que debemos tomar cuando comenzamos a jugar al poker es la de con qué limite estamos dispuestos a jugar. Por supuesto que esto se decidirá en base a varios factores, el principal de los cuales es nuestra posibilidad concreta: cuánto dinero podemos destinar al juego. También tendremos en cuenta nuestra habilidad en el poker, la cantidad de manos que pensamos jugar por mes o semana (dependerá de esto la distribución de nuestro bankroll) y, sobre todo, cuánto riesgo estamos dispuestos a correr al apostar.
Más allá de que tengamos mucho o poco dinero para destinar al poker, un principiante siempre debería comenzar con límites bajos, por varios motivos. En primer lugar, las mesas con límites bajos son más “fáciles”, en el sentido de que difícilmente encontraremos jugadores de poker expertos en estas mesas. Por lo tanto, son más seguras, especialmente si tenemos poca experiencia. Y, en segundo lugar, no arriesgaremos mucho dinero en una etapa en la que todavía estamos refinando nuestras estrategias y habilidades.
Si estamos pensando en aumentar el límite, debemos considerar, antes que nada, si nos sentiremos cómodos con el nuevo límite que pensamos imponernos. Si no estamos seguros, lo mejor es jugar algunas pocas manos en mesas con límites más altos y luego tomar la decisión definitiva. Si nos sentimos incómodos o con miedo de perder, definitivamente no fue una buena idea. En el poker es tan malo jugar con miedo, como ser demasiado arriesgado.
Por otro lado, puede suceder que ganemos algunas manos en el nuevo límite que nos hemos impuesto, pero sin tener una total seguridad de que no haya sido pura suerte. En ese caso, lo que podemos hacer es disminuir algo el límite, sin volver necesariamente al límite más bajo, ya que perderíamos la motivación. Buscar un límite intermedio puede ser la mejor opción cuando aún no estamos seguros de nuestro nivel de juego.
Pasar de un límite a otro, ya sea aumentando o disminuyendo, no tiene nada de malo y no debemos pensar en cómo nos verá el resto de los jugadores. Lo principal es nuestra confianza en el momento de jugar, la seguridad que podemos tener en nuestro nivel de juego, y jugar sin miedo. De lo contrario no sólo perderemos dinero, sino que también se perderá la diversión.




