Si somos jugadores principiantes, o no estamos ganando con tanta frecuencia como deberíamos, es posible que estemos cometiendo un error frecuente: jugar en forma incorrecta las manos con un solo As. Siendo la carta más valiosa del mazo, muchos jugadores no pueden resistirse a jugarla, a como de lugar. Pero manos como A-2 o A-J tienen un modo y un momento precisos en que se pueden jugar y ser rentables. Si nos equivocamos en eso, la mano estará perdida, por más As que tengamos. Por eso, no es cuestión de abandonar la mano por el hecho de que sólo tenemos un As, sino de analizar la situación para determinar la conveniencia de jugarlo o no.
Uno de los motivos por los cuales podemos perder con manos como las que hemos puesto de ejemplo, es que jugamos fuera de posición (¡siempre la posición!). Como regla general, deberíamos descartar cualquier mano A-x si estamos fuera de posición. Sólo podemos hacer una excepción si es que tenemos alguna muy buena razón para ello.
Si tenemos un As con una carta alta tenemos una buena mano, pero no necesariamente como para hacer un all-in. El objetivo es mantener el pozo controlado y, si vemos una subida pre-flop con esa mano, lo más probable que, al aumentar el bote luego del flop, no tengamos pot odds suficientes para sostener esa mano.
Es decir: a menos que tengamos una ventaja considerable sobre nuestro rival, o tengamos implied odds, no jugaremos A-x, aunque estén conectadas, si estamos heads-up en un pozo aumentado.
Por lo general, cuando perdemos con una mano A-x es porque estamos sobrevaluando nuestra mano. Cualquiera sea la segunda carta, no es una buena mano para un heads-up, o un bote aumentado. El único modo en que esta mano podría ser ganadora es si vemos el flop barato y podemos abandonar si no conseguimos nada en él.




