conoce las reglas del poker

Odds, Outs y Pot Odds: explicación sencilla para principiantes

Las matemáticas juegan, nos guste o no, un papel importante en el poker. No hace falta ser un genio ni saber matemática avanzada, pero sí necesitaremos hacer algunos cálculos (y en forma rápida) en cada mano que juguemos, para determinar si vale la pena o no apostar, y cuánto.

Es que el poker no es un juego de azar, y aunque la suerte influye, lo que determina realmente el resultado son las decisiones que tomamos. Cuánta más información tengamos, mejores decisiones tomaremos.

Aparte de evaluar nuestra mano, posición en la mesa, tamaño del bote, cantidad de fichas que tenemos y tienen nuestros oponentes, y estilo de juego de nuestros rivales, las probabilidades de nuestra mano son determinantes a la hora de apostar. Estas probabilidades son las denominadas outs, odds y pot odds en el poker. Y aunque no son difíciles de entender, generalmente resultan confusas para los principiantes.

Las outs son las cartas que necesitaríamos para completar nuestra mano, pero que no están en la mesa. Si tenemos un proyecto de escalera, y nos faltan las puntas, nuestras outs son iguales a 8. Es decir, hay 8 cartas que nos servirían para completar el proyecto.

Una vez que hemos calculado las outs, pasamos a calcular las odds. Odds es el término que se usa para indicar las probabilidades que tenemos de que, efectivamente, salga alguna de las cartas que necesitamos. Si tenemos 2 cartas en la mano, y hay 3 en el flop, sabiendo que el mazo tiene 52 cartas, y restando las 5 vistas, faltan salir 47 cartas. Si sabemos, por haber calculado las outs, que sólo 8 nos sirven, entonces hay 39 que no. En ese caso las outs se expresan de este modo: 39:8. Si usamos la simplificación, quedaría expresado de este modo: 4,8:1. Lo que significa, en términos simples, que tenemos probabilidades de que nos toque una carta que necesitamos en 1 de cada 5 cartas que se reparten.

Teniendo las outs y odds, podemos calcular las pot odds. ¿Qué es esto? Es la relación entre nuestra probabilidad de armar nuestro proyecto y la ganancia que obtendríamos con esa mano. Pongamos un ejemplo: si el bote fuera de $50, y debemos apostar $2 para ver el river, nuestras pot odds son 50:2 o 25:1. Esto significa que, por cada unidad apostada, ganaríamos 25. Si en el bote hay 100, y debemos apostar 10, nuestras pot odds son 100:10 o 10:1, ganaremos 10 unidades por cada 1 apostada. Pero si en el bote hay 100 y debemos pagar 100, nuestras pot odds son 100:100 o 1:1: mucho riesgo, ninguna ganancia.

Si uimos este concepto al de odds (las probabilidades que tenemos de armar nuestro juego), sabremos si vale la pena o no una apuesta. Por ejemplo, supongamos que nuestras odds son 5:1, y nuestras pot odds son 2:1. Esta apuesta no es conveniente, porque armaremos nuestro juego 1 de cada 5 veces, y deberíamos ganar 1 mano de cada 2 para recuperar lo apostado. En otras palabras: siempre perderíamos.

Para resumir, podemos decir que si nuestras odds son mayores que las pots odds, no debemos apostar; pero si nuestras odds son iguales o menores que nuestras pot odds, entonces sí conviene apostar.


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